17.1.11

apestoso


La noche estuvo marcada por un dolor que apestaba en todo sentido, aunque sin olor. El sujeto de 23 años llegaba a los 39 sin demora y los paños húmedos se secaban justo en aquel instante en que en su frente se posaban. Afortunadamente, su novia de hace una semana (no hace dos pero si de hace muchas semanas antes), esperaba velando sus sueños a que el termómetro dejara de explotar. Suerte tuvo de no morir solo, ni de fiebre ni de soledad.

1 comentario: